Desarticula los ‹‹Mecanismos del Miedo›› en plena pandemia
- fernandoalonsomega
- 22 may 2020
- 3 min de lectura

En las últimas cuatro semanas se ha ido registrando un incremento significativo en los niveles de miedo, que ha determinado un aumento progresivo de diferentes tipos de síntomas psicológicos. Sabemos que el miedo enferma, porque es un gran generador de estrés y como toda forma de estrés, reduce las defensas de nuestro sistema inmunológico. Si se mantiene de manera sostenida por un período significativo de tiempo, puede generar casos de estrés crónico, ya que se ve afectada la autorregulación, y se produce agotamiento con alteración de la funcionalidad de los órganos, lo cual a la larga, conducen a la patología.
Es importante en estos momentos, además de atender al conjunto de “medidas de protección externas” (para evitar el contagio), más que nunca desarrollar fortalezas, ya que si llegamos a toparnos con el virus, todo va a depender de cuán fuertes sean nuestras defensas, y de cómo procesemos la irrupción de este intruso en nuestro organismo.
Pero, ¿cómo se generan estos miedos y qué puedo hacer al respecto?
En el cuadro anterior, realizo un diseño de los mecanismos del miedo que explica la forma en que los mismos, pueden abrir las puertas a otros síntomas psicológicos o incluso, a configuraciones patológicas y la manera de combatirlas.
El mundo en su conjunto atraviesa una crisis sin precedentes y como tal, ello potencia todos nuestros miedos. Y esto es posible, debido a que el miedo es una respuesta de activación del organismo que nos pone en alerta, cuando incursionamos en un territorio (físico o simbólico) desconocido, enfrentamos algo nuevo, y nos sentimos carentes de herramientas para tal situación. Por tanto, el miedo es un indicador que señala que nos apartamos de la rutina, de los caminos conocidos y de las situaciones y/o respuestas, que estamos acostumbrados a enfrentar y a dar.

El miedo nos va a estar diciendo: “cuidado, esto es un camino nuevo”, “cuidado, no estás preparado o no cuentas con la experiencia, “cuidado, los recursos o las herramientas de que dispones, no son suficientes”, “cuidado, necesitas ir despacio, abrir bien tus sentidos para comprender, analizar y entender, cómo funciona esto”.
Y es aquí en donde podemos ensayar tres clases de respuestas –parálisis, huida o enfrentamiento– una más efectiva que otras, y que por tanto, traerán aparejadas diferentes tipos de resultados o consecuencias.
· Cuando optamos por la ‹‹parálisis de la actitud››, es muy fácil caer en la victimización, el derrotismo y la apatía; y esto abona el terreno para el surgimiento de las depresiones, frustraciones y ansiedades respectivamente.
· Si ensayamos la respuesta de ‹‹huida frente al problema››, podemos fomentar el aislamiento vincular, el retraimiento y la desconfianza; con el consabido aumento de las fobias sociales, pérdida de habilidades y paranoia.
· Otra respuesta frente a los miedos, es el ‹‹enfrentamiento››, la cual posee dos modalidades: una “simbólica” y otra “directa”. La modalidad de respuesta simbólica implica el aumento de las conductas ritualistas, que lo que buscan es “exorcizar el mal”, o mejor dijera, apartarnos de los sentimientos que nos aquejan y no sabemos enfrentar, para manejarlos de forma indirecta, mediante la exacerbación extrema, de conductas de “supuesto cuidado”. Éste es, evidentemente, el mecanismo básico de las obsesiones.
· Por último está la respuesta de ‹‹enfrentamiento directo›› de los miedos, implica aceptar lo nuevo, improvisar en la búsqueda de herramientas de abordaje específico, y establecer contacto directo con aquello que no tenemos experiencia, para desarrollar mecanismos de adaptación en tal sentido.
En resumida síntesis, es de fundamental importancia que prestes atención a tu “higiene interior”. Necesitas implementar estrategias para el logro y la prevalencia de actitudes, posturas y circunstancias de ‹‹estabilización psicoanímica››. La estabilización psicoanímica es un estado de “equilibrio en tu yo” que te permite dar respuestas “creativas, acordes y asertivas”, frente a situaciones que te ponen a prueba. Hay muchas formas en las que puedes estabilizarte psicoanímicamente: “el estrechamiento de los vínculos”, “la conexión emocional”, “la solidaridad”, “el ejercicio de la bondad” y “el cuidado mutuo”, te harán más fuerte interiormente, vigorizan tu salud mental y en última instancia, reforzarán tu sistema inmunológico.
Existe una forma asertiva de enfrentar esta situación: ‹‹acéptala, improvisa y adáptate››



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