Cuidar de tu salud es igual de importante, que evitar contagiarte con el covid-19
- fernandoalonsomega
- 22 may 2020
- 4 min de lectura

Hace no mucho tiempo atrás, todos teníamos la posibilidad (y pronto vamos a volver a tenerla), de movernos libremente en espacios públicos, tanto urbanos como naturales. Podíamos disfrutar al aire libre de actividades compartidas, encuentros, entretenimientos y más. Pero bien dicen de las “cosas sencillas”, que no se valoran hasta que se pierden. Es entonces cuando nos damos cuenta de su real importancia para nuestro bienestar.
Y es que la vida se encuentra repleta, de esos “pequeños intangibles” a los que estamos acostumbrados y que damos por sentados, pero es cuando nos faltan, que se hacen sentir. Algunos de ellos son de carácter regional y otros más de tipo universal. Basta hablar con cualquier uruguayo que se encuentre radicado en el exterior, para que manifieste, lo mucho que extraña los paseos por la rambla, las rondas de mate, la actitud cercana de la gente y no menos aún, el clásico dulce de leche. Pero hay otros intangibles más profundos y universales, “imprescindibles para todos sin importar la procedencia o la edad”, como ser: la naturaleza, el contacto físico, la comunicación interpersonal y también las miradas, ese pequeño detalle, que nos indica que poseemos existencia real para “un otro”.
Todos estos factores, aunados a otros de base, como ser la correcta alimentación, el cobijo o resguardo, y un buen descanso entre otros, conforman nuestro bienestar, o mejor dijéramos, nuestra salud general. Porque como afirma la OMS, la salud no es solo la ausencia de enfermedades, sino a un estado de equilibrio o bienestar bio-psico-social y por ello, se trata de un concepto mucho más dinámico que estático, sustentado en un conjunto amplio de variables.
¿De qué nos damos cuenta y no se ha hablado lo suficiente?
Desde el comienzo de esta crisis en salud a nivel global, no han sido pocas las recomendaciones, dictadas por los organismos idóneos en la materia (y a las que todos tenemos que emular), para evitar el contagio por coronavirus. Sin embargo, y quizá debido a ese enorme esfuerzo por evitar su propagación, es que no se ha puesto demasiado énfasis en otro aspecto fundamental: “‹‹mantener un buen estado de salud››”.
Mantener un buen estado de salud durante el transcurso de esta pandemia es de vital importancia, y la gran mayoría de las personas, solo suelen concentrar sus esfuerzos en evitar contagiarse. Extremar los cuidados para no contraer el virus es acertado, pero solo en parte. La otra cara de la misma moneda y a la que debemos prestarle atención ahora, es evitar el deterioro y promover una mejora de nuestros niveles de salud.
Ni bien iniciaron las medidas de distanciamiento social responsable, comenzaron a circular por internet, un sinnúmero de fotos de clientes en supermercados, portando carros repletos de comestibles, como preparándose para enfrentar el “apocalipsis zombi”. Muchos de ellos se atiborraron de alimentos no perecederos (carbohidratos complejos - harina, arroz, fideos), gaseosas (glúcidos, cafeína y sodio), postrecitos (más sacarosa todavía), además del “enigmático” (pues no se sabe el porqué de semejante acopio), papel higiénico. No nos olvidemos que la diabetes, la hipertensión, las afecciones coronarias y las bajas defensas, son algunos de los factores de riesgo que constituyen en campo fértil, para el incremento de la morbilidad del virus. Por ello, es menester conservar una dieta equilibrada, así como realizar algún tipo de actividad o rutina de ejercitamiento físico de manera periódica.
“Y qué podemos aportar a la salud, desde el punto de vista psicológico y emocional”
Nos enfrentamos a una crisis completamente nueva, por lo cual no tenemos experiencias previas que nos indiquen cómo abordarla y por ello, solo podemos apelar a los conocimientos generados en situaciones parecidas, pero no idénticas. Esta no es una carrera de velocidad (porque puede “durar un tiempo”) sino más bien a una prueba de resistencia, y es bien sabido que en toda situación de resistencia, es importante ser creativos, improvisar y adaptarnos para conquistar los logros. Nos exige desarrollar estrategias no tanto de fuerza (“energía de impulso”), sino de fortaleza (“energía de sostén”) y nos llama a dosificar nuestros recursos internos, para dar respuestas a largo plazo frente a la situación.
En este momento hay muchas cosas que nos preocupan y nos generan incertidumbre, miedo, angustia, frustración e inseguridad. Motivo por el cual, es importante no alimentar todo ello, con “pensamientos tóxicos, creencias catastrofistas, conductas excesivamente alarmistas y/o posturas y mensajes pesimistas”. Para no generar un número mayor de ‹‹estresores››, que los ya existentes. El resultado del aumento de dichos estresores, repercute en la generación de estados psicoanímicos y emocionales que impactan de manera directa, sobre el sistema nervioso y endócrino, y a con ello, debilita nuestro sistema inmunológico, dejándonos más expuestos frente a cualquier infección. Se produce un aumento de cortisol (la hormona del estrés y la ansiedad) y disminuyen las endorfinas (mayormente la serotonina y la dopamina) que son conocidas como las “hormonas de la felicidad”. Un conjunto de cadenas de proteína elaboradas por el propio organismo, que actúan como neurotransmisores (porque trasmiten la información entre las distintas neuronas) y estimulan las áreas del cerebro que producen placer en el organismo. Estas hormonas nos aportan, satisfacción, relajación y sensación de bienestar.
¿Hacia dónde debemos dirigirnos?
· En primer término, “es imperativo que controles tu narrativa”: Ten cuidado con lo que dices, pero por sobre todas las cosas, “ten cuidado con lo que te dices, principalmente en relación a lo que sucede”. Presta principal atención a tu discurso interior y a cuál es tu interpretación de la realidad. Intenta mantener un discurso enfocado, constructivo y esperanzador. Aunque en un comienzo no sientas, que te queda del todo cómodo. “No olvides que tu percepción determina tu realidad”.
· En segundo lugar, “gestiona el manejo de tu atención”: No dejes que ésta se vaya detrás del primer estímulo que se le cruza. Decide tú a qué le prestas atención y a que no, y ofrécele a tu mente un rescate de los problemas, aunque sea de a ratos. Descansar de los problemas desencadenará estados afectivos y anímicos agradables. Recuerda que las emociones son contagiosas y quizás sentirte bien, es lo mejor que tengas en este momento para obsequiar a otros.
· Por último ten presente que, “lo importante de lo que nos pasa, es que no es tan determinante, como lo que decidimos hacer con lo que nos pasa”. No te resignes con la parálisis de la actitud, toma las riendas de tu situación, ocúpate de lo realmente importante y ten confianza.



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